El mágico Jazz

Imagen extraída de: musicadelatico.wordpress.com / Sonny Rollins

El sonido que te alivia

La primera vez que tuve contacto con el Jazz fue, hace aproximadamente, 20 años, cuando por casualidad llegó a mis manos una maravillosa recopilación. Mágicamente se entrelazaron los sonidos de Bill Evans, John Coltrane, Dinah Washington, Miles Davis, Cannonball Adderley, Ella Fitzgerald, Thelonious Monk, Dizzy Gillespie, Billie Holliday, Louis Armstrong y otra larga lista de genios. Tal vez eran cuarenta, no lo recuerdo muy bien, pero sí recuerdo perfectamente lo que sentí. Al principio fue inexplicable, pero con cada track se fue aclarando el panorama sonoro. El Jazz alivia el alma, el Jazz es medicina para tu cuerpo. Es una expresión artística fascinante.

Después de tanto tiempo dedicado a esta pasión que es la música (como músico, DJ, locutor, productor de radio, community manager, dueño de un bar – no podía faltar), y de explorar otras manifestaciones sonoras (Rock, Metal, Reggae, Salsa, Rap, Techno, House, Funk, Soul, Folclor…), es innegable la influencia vital e imprescindible que es el Jazz para toda la música creada desde la mitad del siglo XX hasta hoy. Tras muchas horas y días enteros de audición, puedo atreverme a decir que nada es tan melancólico, poderoso, misterioso y colosal como el majestuoso Jazz.

Ya les queda claro que amo esta explosión de instrumentos (piano, saxofón, bajo, batería, trompeta, entre tantos otros), y que la sensación al escucharlo es de otro mundo. Pero sería mucho más interesante y sanador hacerme entender a través de los sonidos. Qué tal si me acompañan en este viaje sonoro que es el Jazz…

10 jazzistas que deberías amar (Parte 1)

Sonny Rollins

Cuando me preguntan por el Jazz, siempre pienso en Sonny Rollins. Nació en Nueva York por allá en 1930 y es tal vez uno de los saxofonistas más poderosos que he escuchado. En sus primeros años como músico llegó a grabar con grandes del género como Charlie Parker, Bud Powell, Fats Navarro y el mismísimo Miles Davis.  El primer álbum que escuché del maestro Rollins fue Saxophone Colossus (Prestige, 1956), y la verdad, viajé hasta Saturno. Les recomiendo usar audífonos para asimilar el hechizo de “You don´t know what love is”.

Sonny Rollins (Saxofón Tenor)

Tommy Flanagan (Piano)

Doug Watkins (Bajo)

Max Roach (Batería)

Gábor Szabó

A Gábor Szabó lo encontré por casualidad, navegando entre diferentes plataformas de descarga P2P (disculpen lo pirata), la mejor manera que tenía para descubrir sonidos en ese momento de mi vida. El virtuosismo de este guitarrista húngaro es emocionante. Navega entre el folclor de su natal Budapest y los estudios que realizó en Berkley. Fue un compositor que se atrevió a fusionar, a ser él mismo sin olvidar sus raíces. Murió en 1982 pero su legado sonoro es inolvidable. El primer álbum que escuché fue Spellbinder (Impulse!, 1966), y me sorprendieron dos cosas: el sonido idílico de su guitarra y encontrar en los créditos del álbum al percusionista norteamericano (de raíces puertorriqueñas) Willie Bobo. Años más adelante entendería que ese maravilloso bajo fue grabado por Ron Carter, otro genio del Jazz. 

Gábor Szabó (Guitarra)

Ron Carter (Bajo)

Willie Bobo (Percusión)

Víctor Pantoja (Percusión)

Chico Hamilton (Batería)

Paul Desmond

¡Qué curioso! A Paul Desmond lo conocí gracias a Tito Puente. Y fue precisamente cuando escuché por primera vez “Take five”, una pieza perfecta interpretada por el Rey del Timbal en su álbum Mambo Diablo (Concord Jazz Picante, 1985). Cuando leí los créditos, noté que esta composición pertenecía a Desmond, y de inmediato comencé a investigar. Lo primero que descubrí fue que este gran saxofonista se juntó con otro maestro, el pianista Dave Brubeck, y grabaron el álbum Time Out (Columbia, 1959), en donde se incluyó ese maravilloso estándar del Jazz. Y también quiero que conozcan al baterista Joe Morello. Cuando lo vi tocando esos tambores, me sentí levitando.

Paul Desmond (Saxofón Alto)

Dave Brubeck (Piano)

Gene Wright (Bajo)

Joe Morello (Batería)

Cannonball Adderley

Al compositor Julian Edwin Adderley (nacido en Tampa, Florida) llegué gracias al trompetista Miles Davis. Después de escuchar el álbum ´Round About Midnight (Columbia, 1957), otra obra maestra del Jazz, quise saber más de Davis y encontré el álbum Somethin´ Else (Blue Note, 1958), en el cual Cannonball Adderley comandaba las sesiones desde su Saxofón Alto. Cuando escuché “Dancing in the Dark”, sentí un “corrientazo” que viajó desde mi hueso parietal hasta la punta más extrema de mis falanges distales. Se los explicaré con menos detalles: ¡me estremecí! Y la sensación sigue viva cada vez que la escucho. 

Cannonball Adderley (Saxofón Alto)

Hank Jones (Piano)

Miles Davis (Trompeta)

Sam Jones (Bajo)

Art Blakey (Batería)

Ryo Fukui

Siempre he sentido fascinación por los músicos japoneses, inclusive más allá de la barrera del lenguaje (hermoso, si lo analizas con detenimiento). Las texturas de sus sonidos parecen llevar impregnada la cultura Samurai, y es inevitable volar a través de sus composiciones. Ryo Fukui es un genio del piano, nacido en Biratori, Hokkaido, y lo conocí gracias a los movimientos azarosos de Youtube. Simplemente me lo recomendó, y yo acaté de inmediato. El álbum es Scenery (Nadja, 1976), un majestuoso homenaje al piano y, abusando de mi poca cordura, pudo ser la banda sonora perfecta para la Rebelión de Satsuma. “El ver la vida en cada respiro, en cada taza de té, en cada vida que tomamos. Es el camino del guerrero”. Cuando lo escucho, imagino que Katsumoto (Takamori) dirige esta magnífica producción.

Ryo Fukui (Piano)

Satoshi Denpo (Bajo)

Yoshinori Fukui (Batería)

Ignacio Berroa

Este baterista cubano fue durante varios años la mano derecha (en la percusión) del inmenso Dizzy Gillespie. Tal vez, uno de los bateristas del jazz moderno que evidencia excesiva versatilidad y majestuosa disciplina en sus interpretaciones. Lo escuché por recomendación de mi profesor de percusión (cuando pertenecí al Grupo Folclórico Experimental de la UPB – Medellín), por allá finalizando los noventa. Berroa grabó el álbum Codes (Blue Note, 2006) y lo considero una pieza de culto. El hombre sigue intacto y Vic Firth lo consiente como si fuera su hijo. Tanto así que ha sido embajador de la marca. Ustedes, simplemente, disfruten al maestro Ignacio.

Ignacio Berroa (Batería)

Gonzalo Rubalcaba (Sintetizador)

Edward Simon (Piano)

John Patitucci (Bajo Acústico)

Armando Gola (Bajo Eléctrico)

Felipe LaMoglia (Saxofón Alto, Soprano y Tenor)

 

Django Reinhardt

Es difícil escuchar a Reinhardt sin dibujar imágenes del cine mudo en nuestra mente. Y eso es coherente porque pertenece a la época en que el Swing vivió su edad de oro (1930 a 1950). En esos años el cine también afloraba como manifestación artística. Un guitarrista como pocos, de origen gitano (nació en Bélgica y murió en Francia), que transmitía emociones azules y grises, pero con una energía poderosa. Como Louis Armstrong tocando guitarra, así suena este genio, como si los dioses del Olimpo le prestaran las cuerdas. “I´ll see you in my dreams”, es una de esas canciones que te hace enamorar de su sonido. Vibren con “el gitano de los dedos de oro”.

Django Reinhardt (Guitarra)

Tino Contreras

Fortino Contreras González es un compositor mexicano capaz de cantar y tocar con mucha versatilidad el piano, la trompeta y, especialmente, la batería. Gracias a esta última es conocido internacionalmente. No recuerdo con exactitud quién me recomendó a Contreras, pero le sigo agradeciendo mucho. Este genio es un científico del sonido, un experimentador innato. En el álbum Jazz Mariachi (P&P, 2010), Tino hace gala de sus dones (a sus 86 años) y mezcla su origen folclórico con el más fantástico Jazz. ¿Aún no lo creen? ¿Jazz con Mariachi? Escuchen ustedes mismos. ¡Ah, y a sus 97 años sigue vivito y coleando!

Tino Contreras (Batería)

Jaime Reyes (Piano)

Luis Salgado (Bajo)

Eduardo Flores (Bongó)

Mayra Sorcia (Congas)

Olson Joseph (Trompeta)

Mariachi Potros de México

Antonio Arnedo

Orgullo de nuestro país (Colombia). Un vanguardista que se ha dejado permear por la riqueza musical de nuestra región, viaja entre ritmos de las costas pacífica y atlántica, del interior andino y de comunidades indígenas, mientras se mimetiza con el Jazz más glamuroso y experimental. Fue seleccionado para el concurso mundial de saxofón del Thelonious Monk Institute en 1991 y el Smithsonian Institute de Washington, en donde gana una beca para perfeccionar su formación en Boston. La primera vez que lo escuché fue a través de su álbum debut Travesía (Talento, 1996), en ese momento estaba embelesado con el sonido folclórico de mi tierra y fue una maravillosa experiencia escuchar una composición de José Barros interpretada con tanta elegancia. Arnedo es refinado. No encuentro otra palabra para definir a este talentoso saxofonista (también clarinetista). “La luna espera sonriente, con su mágico esplendor, la llegada del valiente, del alegre pescador”.

Antonio Arnedo (Clarinete)

Jairo Moreno (Bajo)

Ben Monder (Guitarra Eléctrica)

Satoshi Takeishi (Batería)

Woody Allen

Quiero finalizar este viaje sonoro recordando al cineasta Woody Allen. Me sorprendí gratamente cuando supe que también amaba el Jazz. Y junto a su orquesta (New Orleans Jazz Band) grabó un álbum maravilloso titulado Wild Man Blues (RCA Victor, 1998) que, a la vez, pertenece a la banda sonora del documental del mismo nombre en el que Barbara Kopple, su directora, se acerca a Allen en medio de sus habilidades artísticas (comediante, actor, director y músico). La música y el cine siempre han estado íntimamente unidos y esta no es la excepción. Música para viajar a través de los sentidos.

Woody Allen (Clarinete)

Cynthia Sayer (Piano)

Eddy Davis (Banjo)

Simon Wettenhall (Trompeta)

Jerry Zigmont (Trombón)

Greg Cohen (Bajo)

Ron García (Batería)

¡Hagamos juntos una Revolución Sonora!

Imagen extraída de: doctajazz.com

Escrito por: Juan David Gómez
La Ciudad del Sonido / 2021
https://linktr.ee/laciudaddelsonido

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