Francisco Asenjo Barbieri

Francisco Asenjo Barbieri

Vocación

Soy partidario de no usar el concepto de vocación de un modo ligero y frívolo que le quite al término la importancia y el sentido profundo y sobrenatural que evidencia la primera acepción ofrecida por el Diccionario de la Real Academia Española: Inspiración con que Dios llama a algún estado, especialmente al de la religión. Siempre y cuando no se olvide este significado primordial, puede usarse el concepto en la tercera acepción ofrecida por el mismo diccionario: Inclinación a un estado, una profesión o una carrera.

Habiendo aclarado este punto y concentrándonos en la tercera acepción ya mencionada, hay que apuntar que la RAE también menciona la locución verbal errar alguien la vocación, esto es, dedicarse a algo para lo cual no tiene disposición, o mostrar tenerla para otra cosa en que no se ejercita. Por ambas situaciones pasó nuestro invitado de hoy en La Ciudad del Sonido, el compositor español Francisco Asenjo Barbieri, de cuyo natalicio, Dios mediante, celebraremos dos siglos en el año 2023.

Asenjo Barbieri comenzó estudiando Medicina, pero, muy pronto, en una clase de disección que le resultó insoportable, se dio cuenta de que no tenía las aptitudes necesarias para esa profesión. Su vocación musical fue manifestándose como las pequeñas hierbas que rompen bloques macizos de cemento en las calles y aceras de nuestras ciudades.

Respondiendo a su vocación, Francisco Asenjo Barbieri, cuya inquietud mental y actividad lo llevaron a encontrar y editar el Cancionero de los Reyes Católicos, nos legó bellas zarzuelas como El Barberillo de Lavapiés, que hoy compartimos con nuestros lectores, exhortándolos también a brillar en el despliegue de sus propias vocaciones.

Escrito por: Carlos Andrés Gómez
La Ciudad del Sonido / 2021
https://linktr.ee/laciudaddelsonido

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