Recuerdos de un Gran Clásico de Pink Floyd
“Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero
explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé”
San Agustín de Hipona. Confesiones
Tengo un recuerdo muy grato de mis primeros años de estudios universitarios. Tenía dieciséis años cumplidos y, en escasos dos meses, había pasado del bachillerato o secundaria a la Facultad de Filosofía de una prestigiosa universidad. Uno de mis sueños más importantes se había cumplido y se abría un mundo de posibilidades y conocimientos. Tuve, entonces, la certeza de que para eso había nacido y, en el primer semestre, ví unas siete u ocho materias que disfruté al máximo. En esos primeros seis meses del año 2006 me pasaba de 6 AM a 6PM en la universidad, pero no me cansaba. Era como si la felicidad me diera energías inagotables para asumir mis estudios y llevar a cabo otras tantas actividades de las que me encargaba por aquellos días.
Ya en 2005 había empezado a escuchar la discografía de Pink Floyd y, empezando el 2006, daban vueltas en mi cabeza la letra y la melodía de Time, canción de su octavo LP de estudio, el clásico The Dark Side of The Moon (Harvest Harvest, 1973). Esta maravillosa pieza musical de la agrupación británica fue tema de mis primeros ensayos, poesías y reflexiones. En 1982, Roger Waters, uno de los autores de Time, confesó:
“Pasé una gran parte de mi vida, hasta los 28 años, esperando que mi vida comenzara. Pensé que en cierto punto, me convertiría de un capullo en una mariposa, que mi verdadera vida podría empezar. Si tuviera que vivir de nuevo esa etapa de mi vida, preferiría vivir el lapso entre los 18 y 28 años sabiendo que sería así, que nada ocurriría repentinamente, que el tiempo pasa, que eres lo que eres, y que haces lo que haces”
Han pasado quince años desde aquel primer semestre de pregrado. Obtuve mi licenciatura, un doctorado, fui profesor en las mismas aulas donde recibí clase, he publicado textos que han sido leídos por los estudiantes de la misma forma que yo leí los de tantos profesores en esos años de estudio universitario. Lo que, en ese momento, fue presente del presente, hoy es presente del pasado (memoria). Sin ufanía, puedo decir con Time que, gracias a haber vivido esos años con intensidad y procurando aprovechar al máximo, “soy joven y la vida es larga”, razón de más para no perder ni un minuto y hacer, ahora mismo, esas cosas buenas que quiero hacer, pues, el próximo segundo de mi vida es solo incertidumbre y su existencia es mero deseo.
Escrito por: Carlos Andrés Gómez
La Ciudad del Sonido / 2021
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